domingo, 11 de agosto de 2013

Day 11 — A Deceased person you wish you could talk to



Han pasado casi 12 años desde que se nos fue Tatá, y creo que en los últimos dos o tres años la he extrañado más que en los primeros diez. No que antes no la extrañara, sólo que ahora la extraño más. Tengo ganas de hablar con ella mientras nos tomamos en café a las 5 de la tarde como ella acostumbraba hacer religiosamente.

Tatá era muy sabia. Siempre tenía consejos para todo. Me corregía cuando hablaba mal. Me enseñó desde muy pequeña que los verbos infinitivos en segunda persona del singular nunca terminan en "s" y cuando usar "por ejemplo" y "por lo menos". Cuando empecé a ir a fiestas de 15 años acompañadas de amigos un tanto mayores que yo siempre me decía "usted aguantando un mediecito entre las rodillas, y que no se caiga", y así fue. Me consentía, me acompañaba al cine cuando no me dejaban entrar sola y pasaba horas mientras me probaba ropa que luego me regalaba. Horneábamos galletas juntas y hacíamos un quesillo delicioso (bueno, lo hacía ella, yo todavía no he aprendido).

Tenía mucha más paciencia que mi mamá, pero cuando tenía que regañar, regañaba y era en serio, para asustarse, pues.Era una genia.

Hoy quisiera contarle muchas cosas, y preguntarle muchísimas más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario